¿Y los niños? La Navidad no se cancela, solo se adapta al COVID-19

Si no podemos salir, intentemos dar vida al interior de nuestros hogares.

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Niños Navidad COVID-19
Foto: Nicole Michalou/Pexels

A cada integrante de nuestro grupo familiar: desde los niños, hasta los adultos mayores, nos ha tocado lidiar este año por la pandemia con una gran cantidad de eventos y situaciones estresantes que nos han puesto a prueba.

Sin embargo, debemos recordar que el virus de la COVID-19 no estará con nosotros para siempre, por lo que la Navidad y las fiestas de fin de año, no se deben cancelar: solo deben adaptarse.

“La alegría y la calidez de la gente que vive dentro de una misma casa, no tiene por qué restringirse”, comenta Juan Carlos Hurtado Vega, psicoterapeuta de la Clínica de Bienestar Universitario.

Si no se puede salir, “habrá que darle vida al interior de nuestros hogares. En esto pueden ayudar todas y todos: grandes, chicos y mayores”, indica el especialista.

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Herramientas emocionales para niños y adultos

Por lo tanto, Hurtado Vega comparte algunas herramientas emocionales de fácil aplicación en la convivencia, para encontrar esperanza y fomentar equilibrio afectivo durante las próximas fiestas navideñas en contingencia.

Corresponde a los adultos mostrar cómo se puede estar afectivamente presente, aunque se esté físicamente lejos.

Si los adultos hablan sin timidez de cómo extrañan, y cómo quieren, a amigos y parientes, esto es un ejemplo para el aprendizaje de jóvenes más inexpertos en dichos temas.

Sentirse seguros y cercanos

Las niñas y los niños menores de cinco años no suelen estar tan conscientes de las alteraciones de su entorno, por lo que simplemente necesitan sentirse seguros y cercanos a sus familiares.

La constancia y confiabilidad que sus padres puedan brindarles, les ayudará a manejar situaciones de estrés. Y la mejor manera de conseguirlo es pasando tiempo con ellas y ellos.

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Establecer rutinas y nuevas tradiciones

Ante la imposibilidad de celebrar como antes, quizá se puedan fundar nuevas tradiciones familiares, por ejemplo: escribir historias navideñas o realizar concursos de baile, como una muestra de perseverancia, creatividad y fortaleza ante situaciones no muy agradables.

También es recomendable establecer rutinas para todo tipo de actividades: comidas, horas de televisión, juegos de mesa.

Apoyar gusto de hijas e hijos

Se pueden sugerir actividades que han sido exitosas en años anteriores, pero dándoles un toque navideño. Por ejemplo: si a tus hijos les gusta cantar, les puedes proponer que compongan su propia letanía o unos versos sencillos -modernos- para romper una piñata, siguiendo el modelo tradicional.

Niños reproducen conductas de mayores

Las niñas y los niños, incluso las y los adolescentes, suelen responder y modelar sus comportamientos de acuerdo a la adaptabilidad a los cambios de sus padres.

Si mamá y papá reniegan y se encuentran deprimidos por no poder hacer lo de antes, es muy probable que los hijos reproduzcan las mismas conductas desadaptativas que sus mayores.

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Hablar de la situación con anterioridad

Si alguien en la familia presenta signos claros de irritabilidad, insomnio, apatía y/o ansiedad es importante tomar medidas. Lo primero es hablar con dicha persona (niño o adulto) de manera honesta y empática sobre lo que le puede estar pasando.

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Calidad de tiempo de convivencia

Es importante priorizar la calidad del tiempo de convivencia, sobre la cantidad. En el caso de las y los adolescentes están aprendiendo a socializar como una tarea propia de su etapa de desarrollo. Quizá ellos sean quienes estén resintiendo más no poder estar con sus amigas y amigos.

 

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