Joanna Kenny, la influencer que lucha contra los estereotipos y muestra imperfecciones

Una joven esteticista inglesa ha decidido normalizar todas aquellas características que nos hacen humanos en las redes sociales, desafiando los estándares de belleza.

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Joanna Kelly
Foto: @joannajkenny / Instagram

¿Cuánto influyen las redes sociales en la percepción de la belleza? Las aplicaciones, los filtros y las ediciones de fotos están ampliando la brecha entre lo que es real, lo que no lo es y lo que nunca será. Precisamente por ello, Joanna Kenny, una joven esteticista inglesa, ha decidido normalizar en las redes sociales todas aquellas características que nos hacen humanos, desafiando los estándares de belleza.

Una forma que ella utiliza para hacer llegar su mensaje a la mayor cantidad de personas y usuarios, especialmente para el público femenino que es el que está constantemente bajo presión para acercarse a lo “perfecto”, ha creado un movimiento llamado #poresnotflaws, el que quiere decir que “los poros no son defectos”.

Este activismo, nacido para recordarle a la gente que la piel filtrada “no es” un tipo de piel, ha ido evolucionando cada vez más, llegando a celebrar todo aquello que forma parte de nuestro cuerpo, pero que la sociedad nos ha enseñado a odiar.

“Me cuesta hablar de la perfección. En mi opinión, nacimos para ser humanos, no perfectos. Este tipo de lenguaje eleva los estándares de belleza poco realistas con los que muchos de nosotros nos medimos. Y es el inevitable fracaso en satisfacer estos patrones lo que hace que las personas se sientan inseguras y ansiosas por su apariencia. Por eso es importante normalizar el ser normal”.

Sin afeitarse

En su página de Instagram, seguida por casi 80 mil seguidores, hay un tumulto de publicaciones en las que valora todo lo que nos han educado para que nos afeitemos o escondamos.

“Me puse rímel en el bigote de los labios para enfatizar lo normal que es ser peludo. No afeitarme la cara no me hace fea ni a mí ni a ninguna otra mujer”, asegura Joanna Kenny.

Ella, que en 15 años de trabajo como esteticista ha cuidado innumerables cuerpos, ya no quiere tomar decisiones sobre su apariencia para complacer a su esposo ni a ninguna otra persona. Su movimiento nació precisamente de las redes sociales, responsables de haber cambiado la percepción de la belleza.

Contra el engaño publicitario

Comentó que un punto que aumentó esto fue la llegada de la pandemia. Debido al encierro, más personas comenzaron a usar el modo de belleza habilitado, e incluso, llegó a escuchar cómo algunos dejaron de socializar en la vida real porque sabían que su imagen no era nada parecido a lo que se veía en Instagram, TikTok o Snapchat.

Esto se ha convertido en un problema ya que las redes sociales nos permiten confrontarnos con la versión “perfecta” de nosotros mismos, aunque se trate de una imagen influenciada por los múltiples productos para el cuidado de la piel que anuncian las novedades del mercado con imágenes que son retocadas por profesionales.

Pese a que muchas personas optan por adquirir estos productos “embellecedores”, los cuales son poco efectivos, lo único que logran causar es que quien los probó se sienta feo y el único con imperfecciones.

Joanna Kenny quiere que nos demos cuenta de que la belleza no es tener la piel lisa y perfecta, tener las medidas del cuerpo establecidas por la sociedad o creer que las mujeres no tienen vellos, cuando es totalmente natural.

Además de normalizar las celulitis, el bigote y los poros dilatados, es fundamental que Joanna comprenda lo importante que es seguir a las personas adecuadas en las redes sociales.

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