¿Cómo llevar una buena relación con los hijos de tu pareja?

Pierde el miedo de convivir con los hijos de tu pareja y aprende a tener una relación increíble.

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Mujer platica con niña
Foto: Unsplash

Aquí estás frente a un niño, hijo de tu pareja, al que no conoces y con el que tendrás que compartir tu día a día. No es fácil porque ya tiene su historia, sus gustos y por supuesto, los recuerdos de la vida familiar que, de un momento a otro terminaron y ahora, eres parte de esto.

Que reaccione al principio con rechazo está en el orden de las cosas, ponte en su lugar, no entiende lo que le está pasando, sus padres están separados, está infeliz, ha pasado por pruebas muy duras por un tiempo y de pronto ve a la nueva pareja de su padre aterrizar en su vida. Incluso si es realmente molesto, tiene ataques o trata de hacerte enojar, nunca olvides lo obvio: eres una adulta, no él.

Tómate el tiempo para descubrir al hijo de tu pareja

Cuando no conocemos a alguien, la primera regla esencial es tomarse el tiempo para descubrirlo. Todo irá bien si empiezas por respetar al pequeño. Es una persona como tú, con sus hábitos, sus creencias.

Es importante no intentar cuestionar a la personita que ya es. Hazle preguntas sobre su historia. Una excelente manera es hojear sus álbumes de fotos con él, así compartes su intimidad y le permites hablar de su felicidad cuando era pequeño, con sus dos padres juntos.

Sobre todo, no te ofendas que te quiera hablar de su madre, esta mujer es la ex de tu actual pareja, pero seguirá siendo la madre del niño de por vida. Respeta al pequeño también significa respetar a ambos padres.

No entres en rivalidad

Al principio, estamos llenos de buenas intenciones. Puedes llegar a pensar en amar al pequeño por el simple hecho de que amas a su papá con el que vives en pareja. El problema es que su hijo simboliza una historia de amor que ha existido y de la que es fruto. Incluso si sus padres se separan, su existencia siempre será un recordatorio de su vínculo pasado.

El segundo problema es que cuando amas apasionadamente, quieres al otro sólo para ti! De repente, este pequeño o esta pequeña se podría convertir en un “intruso” que te podría perturbar. Especialmente cuando él o ella está celoso y reclama la atención exclusiva y la ternura de su papá. Aquí nuevamente, es esencial dar un paso atrás y mantener la calma porque cuanto más demuestres tu enojo, más crecerá la rivalidad.

No le pidas que te quiera en poco tiempo

Una de las trampas que se deben evitar es tener demasiada prisa. Quieres demostrarle a tu pareja que eres la “mujer” ideal y que sabes cómo tratar a su hijo. Es legítimo, pero todas las relaciones necesitan tiempo para florecer. Compartan momentos juntos, tan pronto como sienta que están listos, sin forzarlos.

Ofrécele actividades interesantes como: paseos, salidas que lo hagan feliz. Haz que descubra también lo que te gusta, tus canciones favoritas, tu trabajo, tu cultura, tus pasatiempos favoritos… Podrás ganarte su confianza y convertirte en su amiga.

No lo culpes por la situación

Conocías la situación, sabías que tu pareja tenía hijo/hija o hijos antes de oficializar con él y que tendrías que compartir con ellos tu día a día. No obstante, cuando atraviesen por momentos difíciles como discusiones: no culpes a su hijo por los problemas que hay en la relación.

Distingue entre pareja y familia, planifica salidas y momentos para dos, para fomentar el vínculo romántico que toda pareja necesita. Cuando el niño le toque estar con su madre, por ejemplo, simplifica las cosas, pero cuando esté con ustedes, también acepta que puede tener algunos momentos a solas con su padre.

Para que todo salga bien tienes que considerar la alternancia entre los momentos en los que tú eres la prioridad y los momentos en que él es la prioridad. Este sutil equilibrio (a menudo difícil de encontrar) es la condición para la supervivencia de la pareja.

No te excedas

Seamos sinceras, no eres la única que tiene un sentimiento ambivalente hacia el hijo de tu pareja. Es una reacción comprensible y muchas veces, para ocultar tus sentimientos de rechazo, te sientes culpable y lo sumas al estilo de la “madrastra perfecta”.

No te engañes con la idea de la familia mixta perfecta porque la realidad es que no existe. Probablemente te estés preguntando cómo intervenir en la educación del pequeño, pero recuerda que ese no es asunto tuyo. Habla con tu pareja y pregúntale cuál es tu lugar en esa situación y hasta dónde puedes intervenir.

No eres su mamá

Es muy importante que tengas esto en mente en todo momento, especialmente porque después de algún tiempo y confianza, resultaría fácil tomar el papel de la madre cuando ella no está. Desde cosas como quererlo regañar o hasta en cierto punto decirle que tu eres como una segunda mamá para él. Evita estas situaciones que podrían confundirlo y en el peor de los casos, crear una discusión en la que estén involucrados los padres y tú.

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