UNAM advierte que menores pueden presentar secuelas de COVID-19 más graves

Según datos de la Ssa, 138 mil menores han dado positivo a COVID-19 desde que inició la pandemia.

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Salón de clases
Foto: Unsplash

Aunque los niños y adolescentes son menos propensos a contraer COVID-19, pueden desarrollar secuelas mucho más graves que en los adultos, advirtieron especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Al margen del regreso a clases presenciales el próximo 30 de agosto, la Gaceta UNAM publicó la opinión de varios especialistas sobre los riesgos que pueden enfrentar los niños al regresar a clases presenciales justo cuando se reporta el pico más alto de contagios de la tercera ola.

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Al respecto, el doctor en Ciencias por la UNAM, Arturo Erdely, indicó que, con base en los datos abiertos de la Secretaría de Salud con corte al 17 de agosto de 2021, 139 mil menores de edad dieron positivo a COVID-19 y 725 murieron a causa de esta enfermedad.

El grupo más afectado en la tercera ola, según Erdely, han sido los menores de seis años pues en las últimas semanas se han cuadriplicado el número de casos positivos, en comparación con la segunda ola.

Mayores secuelas

En este contexto, la pediatra, infectóloga y colaboradora del Programa Universitario de Investigación en Salud (PUIS), Guadalupe Miranda, señaló que los menores pueden presentar síntomas parecidos al catarro común (escurrimiento nasal, estornudos y malestar general) cuando padecen COVID-19, aunque algunos sí llegan a presentar dolor de cabeza.

Aunque la incidencia de casos graves en menores es baja (de 1.5% a 3%), la especialista advirtió que los menores corren más riesgo que los adulos de presentar neumonía que requerirá hospitalización y son más propensos a presentar el síndrome inflamatorio multisistémico, incluso dos o tres semanas después de haber enfermado.

“El niño incluso puede haber resuelto ya los síntomas iniciales; sin embargo, esta enfermedad, que sí es grave, cursará con una afección a todos los órganos y sistemas, principalmente cardiovascular, gastrointestinal e, inclusive, nervioso central, y los menores requerirán un tratamiento intensivo en una terapia con un monitoreo estrecho. En estos casos, la mortalidad asociada a este síndrome sí se eleva a alrededor de 5%”, indicó la especialista.

La infectóloga agregó que, para el regreso a clases presenciales, es esencial hablar con los menores sobre sus temores y miedos, pues el bombardeo informativo en medios y en su entorno puede confundirlos e infundirles miedo.

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