¿Cómo tener una buena higiene íntima y preservar la salud de tu vagina?

Una higiene íntima inadecuada puede amenazar el equilibrio y favorecer la aparición de infecciones locales.

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Higiene íntima
Foto: Pexels

¿Qué es la higiene íntima?

Es el conjunto de los gestos practicados a diario lo que permitirá evitar las infecciones de la vulva y de la vagina. Las infecciones más comunes son infecciones por hongos, vaginosis o incluso irritación, picazón y flujo anormal. Todos ellos son el resultado de un desequilibrio en la flora vaginal (o microbioma vaginal) causado por factores externos. Debes preservar al máximo el equilibrio de la flora vaginal y permitirle cumplir su función protectora.

¿Por qué debemos preservar el microbioma vaginal?

El microbioma vaginal está formado por miles de millones de bacterias, principalmente lactobacilos con propiedades extraordinarias.

Estos lactobacilos desempeñan el papel de barreras protectoras que impiden que los gérmenes patógenos entren en la vagina o se manifiesten en su forma patógena. Lactobacillus crispatus y gasseri ayudan así a luchar contra virus como el papilomavirus o el herpes.

Pero este microbioma es frágil y puede verse perturbado por muchas causas: toma de antibióticos, cambios hormonales, higiene inadecuada, estrés, cansancio, tabaco, sexualidad, frecuentación de piscinas y saunas, ropa interior sintética o ajustada, jabones o geles de ducha clásicos y fragante.

Una vez alterado, el microbioma vaginal abre la puerta a infecciones oportunistas como: micosis (candidiasis), vaginosis, cistitis e infecciones de transmisión sexual. Este desequilibrio representa un peligro para las mujeres embarazadas y un riesgo importante de parto prematuro y espontáneo. 

Pasos a seguir para conservar tu flora vaginal

  • Utiliza un producto específico para la higiene íntima

La vagina se limpia sola, pero la vulva no. Por eso es necesario limpiar la zona eligiendo cuidadosamente el producto. Elige jabones sin fragancia con un pH adecuado, el agua clara no es suficiente. ¡Y nunca más de 2 baños íntimos al día!

  • Prohibir las duchas vaginales

Es decir, lavar el interior de la vagina afectaría directamente a los lactobacilos y a la mucosidad protectora. Además, el agua tiene un pH alto que modificaría el pH naturalmente ácido de esta zona.

  • No uses antisépticos

Se deben evitar los antisépticos y esto incluso en caso de infección, estos provocan desequilibrios favoreciendo nuevamente las infecciones.

  • Evita las toallitas húmedas

¡Las toallitas son un verdadero caldo de cultivo para los gérmenes! Preferir el uso de manos limpias. Frota suavemente, enjuaga bien y seca suavemente con una toalla limpia.

  • No cambies nada durante la menstruación

La menstruación no es motivo para reforzar la higiene. Lavarse con demasiada frecuencia (más de una o dos veces al día) pondría en peligro la flora vaginal ya debilitada durante este período. 

Ten cuidado de cambiar la protección sanitaria con regularidad. Mantener un tampón, una toalla higiénica o incluso ropa interior menstrual durante demasiado tiempo aumenta el riesgo de sufrir un shock tóxico.

  • Lavar de adelante hacia atrás

Al adoptar este reflejo desde una edad temprana, evitas contaminar el área vaginal con bacterias del recto (ano). Lo mismo ocurre cuando te limpias con papel higiénico.

  • Antes y después del sexo

Una vida sexual activa no requiere mejores prácticas de higiene. La higiene excesiva no es necesaria para una buena salud vaginal y también podría afectar a la comodidad de la zona.

  • En caso de infección fúngica o urinaria

No se recomienda optar por un gel de limpieza íntima con pH alcalino (más alto). Estos productos a veces se recomiendan para “destruir” la candidiasis, pero agravan el desequilibrio en la zona y sólo proporcionan un alivio temporal. En cualquier caso, consulta a tu médico si el problema persiste.

¿Cómo elegir tu limpiador íntimo?

La flora íntima es frágil, por lo que la elección de los cuidados de higiene adecuados es fundamental. En todos los casos, se deben evitar los jabones naturales con pH alcalino y los geles de lavado perfumados. Además de provocar un desequilibrio en la zona, también pueden resecar las mucosas.

Lo mismo ocurre con las llamadas toallitas íntimas, tienden a resecar la zona y por tanto favorecen infecciones y molestias.

Un cuidado de higiene íntima debe tener un pH adecuado (más bien ácido) que no altere el pH natural de la zona. Debe ser sin perfume, alcohol o aceites esenciales para no irritar. Debe estar enriquecido con elementos humectantes y no demasiado detergente. 

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