¿Te aterran los gérmenes? Podrías padecer misofobia

Este trastorno puede tener repercusiones negativas en la vida diaria de la persona afectada.

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Lavarse las manos es síntoma de misofobia
Foto: Pexels

La misofobia es el miedo patológico a entrar en contacto con suciedad y gérmenes, para evitar cualquier tipo de contaminación o infección. Este trastorno psicológico lleva a quienes lo padecen a aumentar las precauciones higiénicas más allá de lo creíble. La misofobia lleva por tanto a recurrir a medidas para evitar situaciones, personas u objetos que puedan incrementar el riesgo de contraer enfermedades.

Por ello, quienes la padecen reiteran obsesivamente una serie de comportamientos de limpieza sobre sí mismos o sobre el entorno que les rodea. Por ejemplo, la misofobia generalmente resulta en un obsesivo lavado de manos.

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Al igual que con otras fobias, la misofobia se manifiesta como una combinación de síntomas psicológicos (insatisfacción general, ansiedad, tensión y nerviosismo) y somáticos, que incluyen sudoración profusa, taquicardia, náuseas y dificultad para respirar.

Si no se aborda con una adecuada vía terapéutica, este trastorno puede tener repercusiones negativas en la vida diaria de la persona, en cuanto a limitaciones en la vida social y laboral.

¿Qué es la misofobia?

La misofobia es el miedo patológico e irracional a todo lo que representa una fuente potencial de contaminación, infección y enfermedad. Incluso es muy parecida a la rupofobia. A veces, de hecho, los términos se usan indistintamente, como sinónimos.

En realidad, la misofobia indica más precisamente un miedo al contacto con la suciedad y la contaminación que puede resultar de ella, por lo que se puede interpretar “indirectamente” como una fobia a las infecciones y enfermedades.

En cuanto a la rupofobia, en cambio, se puede concebir el estímulo que desencadena el miedo, es decir, incluso el pensamiento de una mala limpieza de uno mismo y del entorno que lo rodea puede desencadenar la reacción ansiosa.

Causas y factores de riesgo

La misofobia es un trastorno fóbico relacionado con la contaminación que podría resultar del contacto con la suciedad y la exposición a gérmenes. La persona que la padece expresa una preocupación exagerada por cuestiones como:

  • La contaminación cruzada de alimentos
  • La exposición a los fluidos corporales de otros
  • El mantenimiento de una buena higiene

La misofobia parece estar relacionada con el trastorno obsesivo compulsivo: la idea o el contacto de estar contaminado o expuesto a la suciedad causa una fuerte sensación de angustia y resulta persistentemente en un comportamiento ritual, a veces intrusivo, cuando uno está tratando de pensar o hacer otras cosas.

¿Cuáles son las causas de la misofobia?

Como ocurre con otras fobias, las causas de la misofobia no siempre son fácilmente identificables. Varios factores pueden contribuir al trastorno, incluidos factores ambientales y de carácter.

La misofobia puede desencadenarse por un conflicto inconsciente de naturaleza moral y, como tal, puede estar relacionada con recuerdos dolorosos, episodios vitales dramáticos, expectativas parentales demasiado altas u otros eventos tan negativos que son imposibles de aceptar y racionalizar.

El resultado es una sensación de insuficiencia e inseguridad que hace que el sujeto misófobo se sienta profundamente insatisfecho con uno o más aspectos centrales de su vida.

Misofobia: estímulos fóbicos y comportamientos típicos

Para quienes padecen misofobia, la “suciedad” se interpreta como una fuente capaz de infectar, contaminar y transmitir enfermedades.

Ejemplos de signos y síntomas que pueden ocurrir en personas con misofobia incluyen:

  • Miedo a contaminarse al manipular objetos que otros hayan tocado
  • Estrés y frustración cuando los objetos no están ordenados, dispuestos simétricamente u orientados de cierta manera
  • Terror a contraer enfermedades tras el contacto con objetos, personas o animales considerados “no limpios”

La obsesión por limpiarse uno mismo y los entornos en los que se está alojando a menudo deriva de la misofobia. Uno de los síntomas más comunes es, de hecho, el lavado frecuente de manos, comportamiento que se repite con la intención específica de eliminar los gérmenes.

Cabe señalar que el cuadro fóbico puede variar de una persona a otra: por lo general, quienes padecen misofobia temen unas situaciones más que otras.

Síntomas de la misofobia

La misofobia se expresa principalmente con una sensación de malestar, angustia y repulsión hacia el estímulo fóbico, representado principalmente por:

  • Exposición a la suciedad
  • Contacto humano
  • Posible transmisión de gérmenes

Esta condición coloca a quienes lo padecen en un estado de alerta: las deficiencias higiénicas y las fuentes de contaminación pueden estar en casi cualquier lugar.

Los síntomas de la misofobia pueden manifestarse:

  • Sólo cuando el objeto del trastorno fóbico es visible (por ejemplo: durante la jardinería, si es necesario excavar en la tierra).
  • Cuando la persona piensa que puede haber ocurrido contacto con objetos inmundos o gérmenes (por ejemplo: al darle la mano a alguien o al abrir la puerta con el picaporte).
  • Cuando se expone a suciedad o bacterias (reales o imaginarias), la persona misófoba puede experimentar temblores, latidos cardíacos rápidos, sudores fríos, dificultad para respirar o llanto.

Además, para evitar el contacto con la suciedad, la persona que padece misofobia puede incurrir en comportamientos inusuales, como:

  • Lavarse las manos continuamente
  • Tomar más duchas todos los días o dedicar mucho tiempo a la higiene personal en general.
  • Usar desinfectante de manos con frecuencia
  • Usar guantes, máscaras y otros dispositivos
  • No querer compartir comida con nadie
  • No tomar el transporte público
  • No usan baños públicos
  • Limpia a fondo los objetos, muebles, ropa y más, utilizando detergentes y desinfectantes

En casos graves, la angustia provocada por la misofobia puede evolucionar a una ansiedad total y / o ataques de pánico, con náuseas, dolor de cabeza, confusión, aumento de la frecuencia cardíaca (taquicardia) y asfixia. Si no se trata, la misofobia y las ideas de contaminación resultantes pueden provocar hipocondría, aislamiento social y agorafobia.

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