¿Poner boca abajo a pacientes graves de COVID-19 reduce riesgo de muerte?

Se ha informado que la eficacia de este método es esencial para los picos de contagios en los que casi no hay respiradores.

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Paciente grave
Foto: @LancetRespirMed / Twitter

De acuerdo con un ensayo clínico internacional realizado en 42 hospitales de seis países, poner a los pacientes graves de COVID-19 que no están intubados boca abajo o en posición decúbito prono, mejora su pronóstico y minimiza la necesidad de acudir a la intubación y el riesgo de muerte.

La revista The Lancet Respiratory Medicine publicó el pasado martes 24 de agosto dicho estudio, en la primera investigación se señalan los beneficios de este cambio de posición y muestra una nueva opción durante la práctica clínica actual para incorporar este método como parte de la rutina médica para pacientes no intubados que padecen el virus de SARS-CoV-2.

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Jordi Mancebo, doctor y director del Servicio de Medicina Intensiva del Hospital de Sant Pau de Barcelona, antes de este ensayo, fue uno de los primeros en aplicar esta técnica en España.

En una entrevista que le realizó la agencia EFE en el mes de noviembre, dijo que en su nosocomio el 80% de los pacientes con el nuevo coronavirus que estaban en las Unidades de Cuidado Intensivo (UCI) ya eran puestos boca abajo para optimizar la oxigenación arterial.

Colocar al afectado en posición boca abajo mejora la evolución de los pacientes con COVID-19 grave que fueron tratados con oxigenoterapia de alto flujo, según corroboró un estudio internacional, coordinado por el Hospital de Tours en Francia.

“La evidencia científica de la eficacia de esta técnica en pacientes no intubados es especialmente importante durante los picos de la pandemia en que pueda haber escasez de respiradores. Esta es la primera gran investigación que analiza los beneficios de un cambio de posición en pacientes despiertos y que no necesitan de un respirador, es decir, que respiran espontáneamente por sí mismos, como parte del tratamiento en pacientes COVID-19”, dijo Oriol Roca, el coordinador médico de la UCI del Hospital Vall d´Hebron.

Durante el ensayo participaron mil 126 pacientes que ingresaron entre los meses de abril de 2020 y enero de 2021. La mitad de ellos fueron tratados con un protocolo habitual y a la otra mitad, se les posicionó en decúbito prono una hora al día.

Otro de los resultados que lanzó el estudio, es que todos los indicadores de respiración mejoraron visiblemente en la primera sesión de tres horas y media, y esta mejora persistía al regresar a la posición supina.

“Proponemos, por tanto, un cambio en la práctica clínica actual para incorporar este tratamiento como parte de la rutina médica para los pacientes COVID-19 con insuficiencia respiratoria aguda que necesiten oxigenoterapia de alto flujo”. Finalizó Roca, quien también formó parte del grupo de investigación en Shock, Disfunción Orgánica, Resucitación (SODIR) del Vall d’Hebron Instituto de Investigación (VHIR).

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