¿Cómo evitar que te dé sueño después de comer? Dile adiós al “mal del puerco”

Algunos remedios para que no te dé sueño después de comer.

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Dormir después de comer
Foto: Unsplash

Después de comer, no es raro tener los párpados repentinamente pesados ​​y sentir un calor abrumador, así como una caída generalizada de energía. Incluso si la siesta es una institución en algunas regiones, este golpe de fatiga que se da después de ingerir alimentos y que suele conocerse como “mal del puerco”, puede ser molesto.

La somnolencia dentro de las dos horas posteriores a la ingesta de alimento es característica de un ataque hipoglucémico “reactivo”, también conocido como “síndrome posprandial” que consigo trae la fatiga, la irritabilidad, dolores de cabeza, a diferencia de la hipoglucemia en ayunas, que se explica por la falta de azúcar en la sangre.

Soluciones para evitar el sueño después de comer

  • Divide tu dieta

Llevar una buena alimentación es la clave de muchos problemas y además ayuda a combatir la somnolencia. Para tu salud, es importante tomar 3 comidas equilibradas distribuidas a lo largo del día, que te proporcionarán una fuente constante de energía.

Ten especial cuidado de no ayunar y come cada mañana un buen desayuno completo y nutritivo con frutas, cereales y productos lácteos. Luego trata de comer bocadillos ligeros cada cuatro horas para mantener el cuerpo despierto. Por último, por la noche, no olvides de cenar ligero.

  • Combina carbohidratos, proteínas y grasas buenas

Deja del lado las comidas demasiado grasosas, saladas y dulces. Todos los dulces y grasas saturadas pesan la digestión y sólo tienen un efecto estimulante a corto plazo, al aumentar rápidamente los niveles de azúcar en sangre. Para llenarse de energía, es mejor concentrarse en carbohidratos, proteínas y grasas buenas.

Los carbohidratos, que se encuentran en los productos de cereales, verduras o frutas, alimentan continuamente tu cuerpo. Llénate de energía duradera para tu cuerpo como lentejas, frijoles, chícharos, col y camote, tienen la ventaja de tener un índice glucémico bajo.

También favorece los ácidos grasos “buenos” como los aceites de oliva y cacahuete sin calentar, así como los aguacates, las almendras, las avellanas y todo tipo de frutos secos.

Las proteínas animales y vegetales son excelentes impulsores de energía y proporcionan una saciedad duradera. La carne, el pescado, los productos lácteos, el tofu, los huevos, la quinua deben consumirse con regularidad para evitar la caída de energía provocada por el hambre.

  • Limita los estimulantes para dormir por la noche

Incluso si el café parece ser la solución más eficaz para despertar por la mañana, debe evitarse al final del día, debido a sus devastadores efectos sobre el sueño, sobre todo cuando duermes mal, ya que la necesidad de tomar una siesta se vuelve incontrolable.

Lo mismo ocurre con todos los estimulantes (té, refrescos, alcohol, tabaco) que se limitarán después de las 16:00 horas. Esos mismos cargan al cuerpo de toxinas que luego lucha por eliminar.

Por último, es fundamental dormir bien por la noche respetando una hora de acostarse razonable para no perturbar tu ritmo biológico.

  • Después de comer, muévete

Todas estas recomendaciones dietéticas deben ir acompañadas de actividad física regular. De hecho, gracias al deporte, harás que su cuerpo sea más resistente al “mal del puerco”.

En la oficina, puedes levantarte regularmente para dar algunos pasos y movimientos, o usa las escaleras en lugar del ascensor. Si te quedas quieto o quita por mucho tiempo, corres el riesgo dormitar. Para obtener resultados óptimos, es recomendable comenzar el día con ejercicios deportivos intensivos cortos, como correr, interrumpiendo los picos de velocidad con pausas que te permitan recuperar el aliento.

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