Explotación sexual de menores aumentó durante la pandemia: COVID-19

A pesar del cierre de bares y centros nocturnos se encontraron nuevas modalidades de operación.

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Menor en situación de explotación infantil
Foto: Pexels

El confinamiento por la pandemia de COVID-19 y la crisis económica que devino provocó que aumentara la explotación sexual de menores durante el 2020, alerta un informe de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD).

De acuerdo con el informe “Los efectos de la covid-19 en la trata de personas y las respuestas al desafío”, las redes criminales vinculadas a la trata de personas se valieron de las redes sociales para captar a más víctimas, aprovechándose de su necesidad para conseguir dinero.

Según los datos del estudio, el cual cuenta con información de 46 países, señala que los casos de trata de personas no se limitan a la explotación sexual infantil, sino también a casos de esclavitud (sexual y laboral), trabajos forzados o de menores obligados a mendigar.

En entrevista para EFE, el jefe de la Lucha contra la Trata de Personas de la ONUDD, Ilias Chatzis, agregó que las redes de trata encontrar otras formas para continuar con la explotación sexual infantil, incluso con el cierre de bares, trasladándose a espacios como departamentos con transmisiones en vivo.

“La trata se trasladó a espacios privados. Con bares, clubes y salones de masajes cerrados, muchas actividades pasaron a apartamentos privados. Continuaron de manera diferente”, explica el experto.

Las mujeres son las más vulnerables

De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), cerca de 40 millones de personas son víctimas de trata. Con base en datos de personas rescatadas durante 2018, se estima que el 70% de las víctimas son mujeres (de cada 10 personas, cinco eran mujeres adultas y dos menores de edad).

Al respecto, Chatzis resalta que no sólo se incrementaron las víctimas de explotación sexual, sino que también quienes ya vivían en esta situación durante la pandemia fueron víctimas de abandono por parte de sus captores, lo que refuerza la idea de que los delincuentes sólo las ven como mercancía.

“Hemos documentado casos en los que las víctimas estuvieron a punto de morir de inanición durante los confinamientos. Simplemente las abandonaron en los lugares donde las retenían. Sin comida, sin agua, sin atención médica, sin nada. Las víctimas son sólo mercancías. Así que, realmente, no les importan”, señaló.

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