Signos para detectar posibles trastornos alimenticios

Desde cambios en el comportamiento hasta en el aspecto físico, todo puede ser una alerta roja.

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Representación de un trastorno alimenticio
Foto: Pexels

Existen varias señales de advertencia físicas, psicológicas y conductuales que pueden indicar la aparición o presencia de un trastorno alimenticio. Dado que la posibilidad de recuperarse de este aumenta cuando se detecta a tiempo, es importante estar alerta.

De acuerdo con el United Kingdom National Health Service, un trastorno alimenticio es una afección de salud mental en la que se usa el control de la comida para hacer frente a los sentimientos y otras situaciones (como problemas familiares, amorosos, etcétera).

Las personas que padecen un trastorno alimenticio pueden presentar una combinación de síntomas o mostrar solo un síntoma. En algunos casos, es posible que no muestren ninguno, según la National Eating Disorders Collaboration, del Australian Government Department of Health.

Los enfermos también pueden hacer esfuerzos importantes para ocultar su comportamiento o es posible que ni siquiera reconozcan que hay algo mal o que sus hábitos alimenticios se han vuelto “desordenados”. Esto, claro, puede dificultar la identificación de las señales de advertencia.

Si bien, los casos pueden variar, la misma institución señala que estos son algunos de los signos más comunes para detectar trastornos alimenticios.

Signos físicos

  • Pérdida de peso rápida o cambios de peso frecuentes.
  • Pérdida o alteración de la menstruación en niñas y mujeres, y disminución de la libido en hombres.
  • Desmayos o mareos.
  • Sentirse cansado y no dormir bien.
  • Letargo y poca energía.
  • Señales de daño debido a los vómitos que incluyen hinchazón alrededor de las mejillas o la mandíbula, callosidades en los nudillos, daño en los dientes y mal aliento.
  • Sensación de frío la mayor parte del tiempo, incluso en climas cálidos.

Signos psicológicos

Las señales de advertencia psicológica pueden ser difíciles de detectar en cualquier persona que padezca un trastorno alimenticio. Por lo general, solo salen a la luz a través de cambios en el comportamiento o mediante discusiones y conversaciones.

  • Preocupación por la alimentación, la alimentación, la forma corporal y el peso.
  • Sentirse ansioso o irritable a la hora de comer.
  • Sentirse ‘fuera de control’ con la comida.
  • Pensamiento ‘en blanco y negro’ (por ejemplo, pensamientos rígidos acerca de que la comida es ‘buena’ o ‘mala’).
  • Una imagen corporal distorsionada.
  • Usar la comida como una fuente de consuelo (por ejemplo, comer como una forma de lidiar con el aburrimiento, el estrés o la depresión).
  • Usar la comida como autocastigo (por ejemplo, negarse a comer debido a depresión, estrés u otras razones emocionales).

Signos de comportamiento

Aunque se pueden reconocer algunos de estos síntomas conductuales en alguien que padece un trastorno alimenticio, estos signos aún pueden ocultarse y pueden ser difíciles de detectar.

  • Comportamiento dietético (por ejemplo, ayunar, contar calorías, evitar grupos de alimentos como grasas y carbohidratos).
  • Comer en privado y evitar las comidas con otras personas.
  • Evidencia de atracones (por ejemplo, desaparición y/o acaparamiento de alimentos)
  • Viajes frecuentes al baño durante o poco después de las comidas.
  • Vómitos o uso de laxantes, enemas, supresores del apetito o diuréticos.
  • Cambios en el estilo de la ropa (por ejemplo, usar ropa holgada).
  • Ejercicio compulsivo o excesivo (por ejemplo, hacer ejercicio con mal tiempo, continuar haciendo ejercicio cuando está enfermo o lesionado y experimentar angustia si el ejercicio no es posible).
  • Cambios en las preferencias alimentarias (por ejemplo, afirmar que no le gustan los alimentos que antes disfrutaba, una preocupación repentina por la ‘alimentación saludable’ o reemplazar las comidas con líquidos).
  • Rituales obsesivos en torno a la preparación y la alimentación de los alimentos (por ejemplo, comer muy lentamente, cortar los alimentos en trozos muy pequeños, insistir en que las comidas se sirvan exactamente a la misma hora todos los días).
  • Sensibilidad extrema a los comentarios sobre la forma del cuerpo, el peso, los hábitos alimenticios y de ejercicio.
  • Comportamiento reservado en torno a la comida (por ejemplo, decir que ha comido cuando no lo ha hecho, esconder la comida no consumida en sus habitaciones).

Es importante prestar atención al comportamiento, aspecto físico y a la salud de una persona sospechosa de padecer trastorno alimenticio.

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