Un asesino serial no es un monstruo ni un “enfermo”, subrayan expertos

El tema resurge al margen de la detención de Andrés "N", presunto feminicida serial.

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Cinta amarilla
Foto: Pexels

Un asesino serial no es un monstruo ya que la violencia no es una patología, sino una conducta aprendida, coinciden expertos al margen de la detención de Andrés “N”, presunto feminicida serial de Atizapán, Estado de México.

En entrevista para El Sol de México, dos expertos en el tema de violencia aclararon que ningún asesino serial es un monstruo ni “está enfermo” como popularmente se cree, una noción que dificulta atender la problemática de forma gradual pues se les considera “casos aislados”.

Al respecto, la fundadora de las Constituyentes Mx Feministas y exdirectora del Instituto de las Mujeres, Yndira Sandoval Sánchez, recordó que casos como el del feminicida serial se dan porque “hacen lo que quieren en contra de las mujeres, por la impunidad, porque se puede, porque las autoridades no actúan”, y no porque padezcan algún tipo de patología.

“La violencia, no es una patología, no es una enfermedad, sino una conducta aprendida, solapada, naturalizada y arraigada. Y esa persona sin duda tiene muchos desequilibrios, pero se tienen que analizar, antes de cualquier apreciación”, declaró la antropóloga.

Más asesinos seriales

Por su parte, el especialista en psiquiatría clínica, el doctor Davis Cooper Bribiesca, coincidió en que un asesino serial no es un monstruo ni un caso aislado, pues la personalidad antisocial es más común de lo que se cree.

El especialista indicó que cerca del 1% de la población presenta este trastorno por lo que, con base en sus estimaciones, actualmente podría haber entre 20 y 30 personas cometiendo los mismos delitos que Andrés “N”.

“Muchas veces podemos estar con gente así, las casas están repletas de este tipo de personalidades, pero eso no significa que lleguen a cometer actos criminales”, declaró Cooper.

Sobre el perfil del asesino serial, el experto indicó que se encuentran en los extremos sociales, es decir, clase alta y clase baja, pues han sido sometidos a mucha violencia. Cooper subraya que los factores que detonan estas conductas son sociales, ambientales, biológicos y familiares.

“Estos perfiles aparecen en los niveles económicos bajos, porque suelen ser individuos que están expuestos a situaciones de violencia constante que los hace perder la sensibilidad hacia cierto tipo de actos y conductas. También aparecen en medios socioeconómicos altos, que los expone a un tipo de violencia por la impunidad a que son acreedores, porque hacen lo que quieren y no pasa nada”, declaró.

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