¿Cómo afecta a la salud la falta de contacto e interacción con los otros?

La interacción social es una necesidad natural del ser humano.

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Una persona en aislamiento
Foto: Pexels

El confinamiento como una medida para enfrentar la pandemia de COVID-19 ha sido una restricción que ha dejado a las infancias sin la posibilidad de interactuar, o al menos no de la manera tradicional, con sus compañeros; a quienes trabajan, conectándose simplemente para cuestiones del ámbito laboral, así como a muchas otras personas dentro de sus espacios de vivienda sin nadie con quien vincularse.

Harvard Women’s Health Watch señala que el apoyo social, al igual que las conexiones tienen un impacto sobre la salud a largo plazo, tanto como el dormir las horas adecuadas o alimentarse sanamente.

De acuerdo con el medio, estudios han mostrado que quienes tienen una base de apoyo por parte de amigos familiares y de su comunidad son más felices e incluso viven más tiempo.

Mientras que la falta de ese tipo de lazos está asociada con la depresión, el deterioro cognitivo, además de un aumento de la mortalidad.

Antonio Ruiz, asesor en Neurociencia Aplicada e Integración Biotecnológica, en entrevista con ABC Bienestar, explica que “somos seres sociales”, por lo que al ser conscientes de la realidad que nos rodea “la interacción social es básica”.

Señala que cuando un ser humano se siente parte de un grupo, tiene una sensación de seguridad, en contraste con quienes se sienten desplazados de uno, quienes, apunta, “terminan por tener problemas en la esfera emocional, e incluso les afecta a la física”.

El aislamiento tiene consecuencias

Un reporte expuesto por The Journal of Health and Social Behavior en 2010, citado por 24 horas, señala que existen evidencias de que la baja calidad o cantidad de lazos sociales está vinculada con afectaciones a la salud como agravamiento de enfermedades cardiovasculares, trastornos autoinmunes e hipertensión.

En cuanto a la salud mental las repercusiones también son relevantes, pues acorde con Emma Seppala del Centro para la Investigación y Educación de la Compasión y el Altruismo de Stanford, citada por el mismo medio, quienes se sienten conectadas con otras personas, tienen menores niveles de depresión y ansiedad, mayor autoestima, empatía y son más cooperativas.

En la situación actual continuar fomentando, cuidando y alimentando los lazos sociales a través de medios electrónicos es un factor que coopera con el bienestar general.

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