Buenos hábitos que nos ayudarán a minimizar nuestro impacto ambiental

Quizás más que cualquier otra cosa, nuestros hábitos de consumo tienen una influencia directa en la calidad del medio ambiente.

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Representación de ecología
Foto: Pexels

Calentamiento global, contaminación del aire, contaminación de los mares, deforestación, reducción drástica de los recursos energéticos: la lista de problemas ambientales que deben abordarse con urgencia es espantosamente larga. A estas alturas, ni los más escépticos (o los más distraídos) pueden negar la realidad de los hechos: hemos hecho de nuestro planeta un lugar cada vez menos hospitalario, para nosotros y especialmente para los que vendrán después de nosotros.

La situación es grave, pero parece que algo finalmente está cambiando. Desde hace algunos años, el tema de la sostenibilidad despierta un interés sin precedentes, revelando una sensibilidad generalizada y en algunos aspectos sorprendente.

Son las generaciones más jóvenes las que lideran este movimiento de concientización, y con foco en la sostenibilidad, y como suele ocurrir en estos casos, los buenos hábitos han tenido un efecto contagioso, y hoy el tema de la sostenibilidad es escuchado por muchos, con evidentes consecuencias en las elecciones de consumo, movilidad, nutrición: en una palabra, estilo de vida.

Probablemente lo que hizo posible todo esto fue sobre todo el hecho de que hoy en día adoptar un estilo de vida inspirado en la sostenibilidad es mucho más sencillo que en el pasado.

Son las pequeñas actitudes, juntas, las que marcan la diferencia. Aquí hay algunos pequeños gestos que, si se hacen todos los días, ayudan a reducir el impacto ambiental:

  • Apaga dispositivos electrónicos y cambia focos viejos

Poner por unas horas nuestro celular en modo avión o apagar computadoras, televisores, tabletas y todo aparato tecnológico suele ayudar de manera significativa al planeta. Una de las otras recomendaciones es hacer un cambio de focos en tu casa, los cuales tienen una vida más larga y que también notarás los beneficios en tus recibos.

  • Utiliza programas de bajo impacto energético

Todos los electrodomésticos nuevos (clase A) además de los programas tradicionales de lavado, secado y calentamiento, también ofrecen alternativas “sostenibles”. Suelen tardar un poco más que los convencionales en hacer las tareas, pero consumen menos energía.

  • Consume productos de temporada

Una de las principales fuentes de producción de CO₂ es la industria alimentaria. La comida local no sólo es más fresca y tiene menos conservantes, sino que también tiene menos impacto en el medio ambiente porque no viaja miles de kilómetros para llegar a nuestras mesas.

  • Usa el transporte público

Cualquier persona que viva en una ciudad mediana o grande puede prescindir de un automóvil en la mayoría de sus desplazamientos diarios, pero incluso aquellos que viven en zonas pequeñas pueden usar la bicicleta para viajes más cortos.

  • No desperdicies, mejor recicla

El reciclaje es una de las soluciones más efectivas a favor de la sostenibilidad ambiental porque reduce el uso de recursos naturales y materias primas. Es necesario cambiar la forma de vida, eligiendo productos duraderos y desechándolos de la mejor manera.

  • Separa la basura

Separar plástico del vidrio, papel, aluminio permite reducir la cantidad de residuos incinerados en vertederos que producen mucha contaminación atmosférica.

  • Residuos ecológicos

Los dispositivos electrónicos merecen una mención aparte, como los teléfonos inteligentes y las computadoras que no deben tirarse como el resto de la basura sin clasificar por ser altamente tóxicos, sino que deben ser llevados a las islas ecológicas que se dedican a la recolección y desecho de estos dispositivos.

  • Utiliza poco plástico

Dado que este material tarda 10 años en degradarse, debemos aprender a utilizar lo menos posible. Un simple gesto para reducir el consumo es comprar productos a granel o alimentos con poco embalaje.

  • Limita tu consumo de carne

Limitar el consumo de carne, además de poder generar un gran beneficio para la salud, es una excelente manera de proteger el medio ambiente. Es un hecho que una mayor difusión de dietas basadas total o principalmente en plantas mejoraría las condiciones del medio ambiente.

No obstante, esto no significa que todos necesiten volverse veganos o vegetarianos. Una vía alternativa puede ser la de reducción, que en ocasiones desemboca en las denominadas dietas flexitarianas, o las seguidas por personas que han optado por ingerir exclusivamente alimentos de origen vegetal sólo unos días a la semana, o quizás solamente una semana completa al mes.

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