Ella es Elvira Pablo, abogada ayuujk de Oaxaca que lucha desde la ONU

Elvira es oficial de Políticas y Membresía para América Latina y el Caribe de Girls Not Brides, con el que busca eliminar el matrimonio infantil.

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Elvira Pablo
Foto: lopezobrador.org

Elvira Pablo Antonio es una mujer de 27 años egresada de la carrera de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), originaria de Santa María Alotepec, comunidad ayuujk de la Sierra Norte de Oaxaca, que ha tenido claro que las voces de mujeres y jóvenes tienen que ser escuchadas y lo más importante, que el Estado no hace ningún tipo de favor al garantizar sus derechos, ya que de eso se trata su deber.

Hasta ahora, la voz de Elvira Pablo ha llegado a espacios donde puede difundir esta información. Actualmente es la oficial de Políticas y Membresía para América Latina y el Caribe, con la alianza global que busca eliminar los matrimonios infantiles, Girls Not Brides.

De igual manera coopera con organizaciones de la sociedad civil dedicadas a defender y promover los derechos humanos de las mujeres, los jóvenes y los pueblos indígenas en particular.

Elvira Pablo también ha participado en actividades como el Foro Permanente de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para las Cuestiones Indígenas y la Conferencia sobre la Condición Jurídica y Social del Género de la Mujer, y es miembro de la Escuela Global de Liderazgo del Foro Internacional de Mujeres indígenas.

De acuerdo con El Universal, fue este trabajo que benefició a las mujeres lo que la convirtió en miembro de la Red Nacional de Abogados Indígenas, Coordinadora Nacional de Mujeres Indígenas y de la Comisión de Niñez y Juventud del Enlace Continental de Mujeres Indígenas de las Américas (ECMIA).

Es en esta situación que la ECMIA la nominó y la seleccionó como miembro del Beijing+25 Youth Task Force, un grupo de trabajo de ONU Mujeres compuesto por 30 jóvenes en todo el mundo, que representan la diversidad e interseccionalidad y se esfuerzan por defender sus derechos, por lo que forman parte de la discusión global.

Por ello, Elvira intervino en el Foro Generación de Igualdad, celebrado entre México y Francia del 29 al 31 de marzo para representar a los jóvenes que no pudieron participar debido a la pandemia de COVID-19.

“Hay de diferentes regiones del mundo. Somos parte de organizaciones civiles, movimientos, redes, pueblos y mujeres indígenas, LGBT y activistas” contó Elvira Pablo.

Estas iniciativas representan un gran logro colectivo para Elvira, que reconoce el entusiasmo, el trabajo y el apoyo de las organizaciones.

“Es una gran responsabilidad cuando te toca hablar en representación de las juventudes y llevar las principales preocupaciones y demandas”, explicó durante la entrevista con el diario mexicano.

Argumenta que estos espacios, donde la voz de jóvenes y mujeres puede ser escuchados de forma directa y que son necesarios porque continuamente se ven “discursos y planes”, pero se necesitan ver acciones y presupuesto para llevarlas a cabo.

“Tenemos muchas preocupaciones. La principal es que los jóvenes estén en los espacios de toma de decisión. Los temas con más fuerza son la violencia de género, que es algo que se debe atender urgentemente, derechos sexuales y reproductivos, el derecho al aborto y a la educación, pues ha sido notable en esta pandemia la deserción escolar y la falta de conectividad que tienen las comunidades indígenas”, agregó.

Elvira tiene muy en cuenta de que es una mujer indígena y que su participación en estos espacios se debe a un proceso de construcción colectiva.

“Soy parte de organizaciones que trabajan a nivel local, nacional e internacional. Llegar a estos espacios tiene que ver con el trabajo articulado, de lucha y esfuerzo de pueblos indígenas, como es el Foro Permanente de las Cuestiones Indígenas. En la organización también trabajamos con nuestras mayoras, es un proceso intergeneracional para fortalecernos como juventudes indígenas, ya que es mejor dar una voz colectiva que una individual. Los espacios internacionales no siempre tienen efectos inmediatos en lo local, pero influyen en los compromisos que hacen nuestros países”, comentó Elvira.

Porque hay una grave desigualdad estructural que restringe a los jóvenes de las comunidades indígenas, se necesitan todos estos espacios, externó Elvira.

“Conozco a jóvenes y niñas que hacen un trabajo muy importante y no logran acceder a oportunidades o no pueden seguir estudiando.  Muchas veces ves truncados sus sueños por el tema de la violencia y la pobreza. Tener un espacio donde puedan acceder los jóvenes a diferentes oportunidades y derechos cambiaría el panorama”, contó Elvira sobre el trabajo, que en la mayoría de las veces, es voluntariado.

Mencionó que ante el entorno de desigualdad y violencia, los jóvenes tienen mucho que aportar. Todas las voces son valiosas y tienen propuestas que importan y el derecho de hablar y estar inconformes. Por lo que Elvira invita que se haga el uso de los espacios a los que se tienen acceso.

“Garantizar nuestros derechos no es un favor el Estado, tiene la obligación de hacerlo”, finalizó.

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