¿Qué es el “efecto Matilda” que invisibiliza a las mujeres?

El trabajo de las mujeres a menudo se atribuye a sus colegas masculinos.

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Foto: Pexels

La campaña “No more Matildas” ha hecho una pregunta en la que claramente se puede entender qué es el efecto Matilda. Se han cuestionado sobre qué hubiera pasado si Albert Einstein hubiera sido mujer, por lo que la respuesta es que, probablemente, nunca hubiéramos sabido sobre su existencia. Dicho movimiento es impulsado por la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (AMIT) de España.

“No más Matildas” es una iniciativa que se comenzó a realizar en la nación europea en el mes de enero y que poco a poco ha cruzado fronteras y se ha logrado traducir a otros idiomas. Está en la constante búsqueda de concientizar a la sociedad el poco reconocimiento y visibilidad que se le tienen a las mujeres en ámbitos que han sido calificados como “áreas de hombres”, ya sean científicas, políticas, económicas, etc.

Uno de sus principales objetivos es el de recuperar los nombres de las mujeres de la ciencia que fueron ocultados y posteriormente, olvidados, mismos logros que se le atribuyeron a hombres. Esto con la idea de crear libros escolares que despierten la vocación científica de las niñas, de acuerdo con la BBC.

“Ya iba siendo hora de que se recuperen tantas figuras perdidas, no solo porque es de justicia histórica, sino porque pueden ser modelos que cambien para siempre la percepción que tienen las niñas acera de la ciencia y lo adecuadas que son para ellas”, dijo la presidenta de AMIT, Carmen Fenoll a BBC Mundo.

¿Por qué se le llama “efecto Matilda”?

Este fenómeno de inhibir desde las contribuciones de las mujeres hasta las invenciones, o el desarrollo o la investigación y el reconocimiento frecuente de su trabajo, no es nuevo para los colegas masculinos, infortunadamente ha sucedido durante siglos.

Matilda Joslyn Gage fue una de las primeras mujeres en denunciar este fénomeno públicamente; fue una sufragista y abolicionista que vivió en Estados Unidos a finales del siglo XIX y que luchó por los derechos de las mujeres y las minorías.

Fue en 1883 cuando se publicó su ensayo titulado Woman as an inventor (Mujeres inventoras) en el que justamente describe el desplazamiento que muchas mujeres han tenido a lo largo de la historia en momentos importantes a nivel ciencia, pero para ese entonces, Matilda no le encontró un nombre a esto.

“Aunque la educación científica a la mujer le fue negada enormemente, algunos de los inventos más importantes del mundo se deben a ella”, escribió enumerando varios ejemplos.

En ese artículo publicado en la revista The North American Review, Gage analizó que la proporción de inventores femeninos (con patentes) es mucho menor que la de masculinos, lo que debe al hecho de que la mujer no posee la misma libertad que el hombre.

Fue víctima de las mismas consecuencias que condenó. Los investigadores dijeron que esto no se debió a que fuera una inventora que fue encubierta por un hombre que robó el crédito, sino a que sus colegas la silenciaron y la historia no la reconoció adecuadamente.

Microdesigualdades

Debemos de aceptar que la desigualdad de género y el “efecto Matilda” no es problema reciente, uno de los ejemplos más claros es que, hasta hace poco, las mujeres de países occidentales no tenían derecho a seguir con sus estudios universitarios. Aunque este ya no es el caso, todavía existen muchas desigualdades y prejuicios en la sociedad.

“En muchas disciplinas científicas no es fácil entrar, tampoco hay modelos para las propias universitarias y las aguerridas interesadas que se animan a hacerlo pueden encontrarse con entornos que son bastante hostiles, muchas veces de un modo subconsciente o no explícito”, describe Fenoll.

Enumera que los estereotipos que hay acerca del papel que juegan las mujeres en la ciencia siguen estando: “Las mujeres son menos brillantes”, “las mujeres se esfuerzan menos”, “está bien que las mujeres estén en los equipos de investigación, pero los que son brillantes normalmente son ellos”.

No más Matildas

El movimiento #NoMoreMatildas no sólo cuenta con el apoyo de científicas, sino también de escritoras, instituciones y medios de comunicación.

El plan incluye la publicación gratuita de cuentos sobre Einstein, Fleming y Schrödinger como si fueran mujeres, así como sobre la geóloga danesa Inge Lehmann y la bióloga estadounidense Bárbara Mcclintock, y también la química británica Rosalind Franklin, entre otras.

“No se dejen intimidar por las científicas famosísimas. La mayoría de las científicas no somos famosas, somos personas normales que hacemos un trabajo que nos gusta mucho”, confesó Fenoll.

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