Deconstruir las normas sexistas: ¿un asunto de todos?

Una de las consideraciones más antiguas, afirma que si el cerebro de una mujer es más pequeño que el de un hombre.

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Normas sexistas
Foto: Pexels

La cultura sexista sobre la mujer era “necesario” para construir nuestro mundo. Ser mujer siempre ha sido una lucha diaria, en el trabajo, en el hogar o en el espacio público. Ser respetada, obtener el derecho al voto, tener el mismo salario, acceder al mismo puesto que los hombres; son derechos por los que las mujeres han tenido que luchar durante décadas

¿De quién es la culpa? Una sociedad basada en prejuicios y estereotipos en la que algunas personas se complacen. Hoy queremos, y todos los demás días, decir alto a los estereotipos y al sexismo trivializado. La lucha contra el sexismo es cosa de todos.

Sexismo hasta en las neuronas

Si los prejuicios y estereotipos sobre la inteligencia de las mujeres siguen presentes en 2022 es porque se han realizado estudios rudimentarios y se han cultivado mitos. Para impulsar el punto aún más y encontrar las llamadas razones válidas para la inferiorización de las mujeres, ¿por qué no usar mitos científicos antiguos, extravagantes y no probados para demostrarlo?

Una de las consideraciones más antiguas, afirma que si el cerebro de una mujer es más pequeño que el de un hombre, esto es prueba de su inferioridad intelectual

Peor aún, en 1980 los científicos se interesaron por las diferencias del cuerpo calloso, elemento del cerebro para la comunicación entre el hemisferio izquierdo y derecho, entre hombres y mujeres. La conclusión fue que era más importante en las mujeres y servía para justificar todo tipo de estereotipos. 

Por lo tanto, si las mujeres son supuestamente más emocionales e inherentemente “ilógicas”, sería debido a que el hemisferio derecho “emocional”, el cual interfiere con el procesamiento en el hemisferio izquierdo más frío y racional.

Aunque, de hecho, el cerebro femenino es en promedio un 10% más pequeño que el de los hombres, esta suposición es causante de una enorme problemática. 

Si uno piensa así,  los elefantes, que tienen cerebros más grandes que los humanos, deberían ser más inteligentes. Sin embargo, no se sabe que sean más inteligentes que los humanos. Tampoco olvidemos que el cerebro de Einstein era más pequeño que el del hombre promedio. 

Además, los estudios muestran que prácticamente no existe una diferencia promedio entre la inteligencia o los rasgos de comportamiento de hombres y mujeres.

Medios y publicidad: el combo sexista

La publicidad y los medios han jugado durante mucho tiempo un papel importante en la sexualización e inferiorización de las mujeres. Los medios de comunicación nos permiten gestionar la relación entre nuestro cerebro y nuestro entorno. Son agregadores de imágenes, y en ningún caso un reflejo exacto de la realidad.

Éstos representan una importante vía de socialización. Las representaciones que generan constituyen un modo de conocimiento, pero al mismo tiempo contribuyen al desarrollo de las identidades individuales y sociales, a la difusión de normas, comportamientos y valores. 

¿Por qué deconstruir los estereotipos de género?

En nuestra sociedad, los estereotipos de género son muy dañinos para las niñas. Las llamadas funciones “masculinas” atribuidas a los hombres son claramente más valoradas socialmente que las asociadas a las mujeres. 

Los clichés masculinos giran en torno a la fuerza, el coraje, la acción, el espíritu emprendedor, la razón, el heroísmo. No obstante, el principio de los estereotipos y el funcionamiento exclusivo. Si los hombres tienen estas cualidades, las mujeres no.

Por el contrario, las cualidades asociadas con las mujeres se inclinan hacia la dulzura, el cuidado, la fragilidad, la credulidad y la pasividad. Todos estos estereotipos tienen entonces consecuencias sobre la percepción de uno mismo y de los demás y contribuyen al mantenimiento de las desigualdades entre hombres y mujeres:

  • Las niñas y las mujeres son vistas y se ven a sí mismas como débiles, incluso como “objetos”, lo que conduce a la agresión sexual por parte de los niños.
  • Las mujeres están infrarrepresentadas o no están representadas en absoluto en los puestos de responsabilidad. Su remuneración es inferior a la de los hombres por el mismo puesto y las mismas habilidades.
  • Los niños (y adultos), que no encajan con los estándares “masculinos”, pueden ser víctimas de exclusión, acoso y violencia. 

Por ello, es muy importante y necesario enseñar a los niños, desde pequeños, la diferencia cultural y deconstruir con ellos los clichés. Eso evitará generalizaciones escandalosas y reduccionistas. Educando diferente, podrás luchar, a tu medida, contra la desigualdad de trato y la violencia contra las mujeres y las personas pertenecientes a diferentes comunidades.

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