Dependencia emocional: 5 claves para liberarte de ella

Es un sentimiento de "carencia", de malestar interior.

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Dependencia emocional
Foto: Pexels

A menudo asociada a la pareja, la dependencia emocional es también una preocupación en la amistad, en el trabajo e incluso en el seno de la familia. Lejos de ser una enfermedad, es un grado de amor que acaba de “desbordarse” en exceso. Nada grave, hasta que nos duele. Y cuando éste es el caso, hay que saber decir alto. Aquí hay un resumen de consejos y trucos para liberarse de este obstáculo y amarse plenamente.

Dependencia emocional, un amor “demasiado grande”

En primer lugar, tomemos el tiempo para hacer un balance del tema. La dependencia emocional afecta a todos, sí; incluso a los hombres y a cualquier persona. Es un sentimiento de “carencia”, de malestar interior -más o menos reprimido- que proyectamos en el otro por necesidad de amor, de consuelo, de atención.

Por definición, es depender del amor de alguien como uno podría depender de una droga. No sin exagerar, ya que los efectos que descubrirás, siguiendo, demuestran hasta qué punto se trata de una especie de adicción. 

Los signos son inconfundibles 

Como has entendido, estas emociones pueden volverse morbosas hasta el punto de poder determinar síntomas frecuentes: celos extremos, miedo a ser abandonado, necesidad de validación de los demás para cada decisión de vida, dificultad para poner en marcha proyectos, posesividad abusiva y miedo al conflicto.

Los adictos afectivos se quejan generalmente de la mala calidad de sus relaciones sociales, les cuesta hacer amigos, en ocasiones se llevan mal con sus compañeros y les cuesta gestionar sus relaciones sentimentales.

Entonces ponemos todo en su lugar para complacer, para cumplir con las expectativas del otro y para no defraudarlo. Los dependientes emocionales piensan que sólo pueden ser apreciados si cumplen con las expectativas de los demás y, a veces, hacen “demasiado”.

Finalmente terminan esperando un cariño que nunca se satisface, porque nunca los amarán “como les gustaría”. Cada ausencia del otro puede ser (muy) mal vivida. Llegan, a veces incluso, a destruir su relación, por ejemplo: adoptando conductas “destructivas” cuyo único fin es hacer huir a la persona. El resultado es doble sufrimiento, ya que el sólo hecho de pensar que el otro está con otra persona y más feliz es invivible. 

Dependencia emocional: las soluciones para acabar con ella

Tomar conciencia de la dependencia emocional

No puedes esperar a que otros satisfagan todas tus necesidades, porque inevitablemente te sentirás decepcionado. No es tan fácil hacer lo contrario de lo que pensamos “ser bueno”, pero es con coraje y tenacidad que lo lograrás.

Necesitas dejar de hacer todo para complacer a los demás y darte cuenta de que la única persona que te hará feliz eres tú mismo. No podemos controlar el amor que nos dan los demás, pero podemos controlar el amor que nos damos a nosotros mismos.

Identifica tus necesidades y sus orígenes

Entonces tienes que encontrar por ti mismo lo que te falta, tus necesidades y deseos insatisfechos. Para eso, tienes que prestar atención a cómo te sientes. Es un trabajo de introspección, descubrimiento y autoescucha. Identificar los sufrimientos pasados ​​que provocan este estado de dependencia emocional. No huyas de tus antojos. Hay que entenderlos y luego asumirlos. 

Encuentra formas de llenar ese desamor

Para conectarte contigo mismo y comprender mejor por qué trabajas así, es bueno adoptar un cuaderno de bitácora. En él, puedes escribir lo que estás pasando y lo que estás sintiendo. En particular, identifica los momentos en los que te sientes bien y determina cómo prolongarlos y, por el contrario, los momentos en los que no estás bien y cómo salir de ellos. 

Si te hubiera gustado decirle cosas importantes a alguien (en el pasado o en el presente), también puedes escribirlas en tu diario para expresarlas plenamente.

Por último, el miedo a estar solo hay que superarlo con unos sencillos ejercicios para hacer en la soledad. El deporte, la actividad artística, la meditación, son cosas que pueden ayudarte a conocerte a ti mismo y recuperar la confianza en ti. 

Limpiar

Literalmente, o no. Ordenar tu hogar es una buena manera de despejar tu mente. Además, libérate de cualquier amistad o relación tóxica que interfiera con tu progreso hacia el amor propio. Prioriza las relaciones positivas. No te calles.

También puedes encontrar una pasión o una actividad que te haga sentir bien. Cambia de trabajo, de peinado, de vestuario; en definitiva, desempolva tus cosas viejas para ver con más claridad y empezar de nuevo. 

Adopta buenos hábitos

Para pasar al lado práctico, tienes que convertir tus bonitas palabras en hechos en la vida real. Diariamente, toma iniciativas sin pedir consejos o validación de otra persona. No esperes a que los demás den su opinión para expresar la tuya.

Por otro lado, no intentes adelantarte a las solicitudes y deseos de los demás. Espera a que se formulen y pregúntate si realmente quieres satisfacerlas. Siempre es bueno tomarse un descanso para reflexionar antes de dar tu tiempo, tu ayuda o tu dinero a alguien.

Finalmente, celebra todas las pequeñas victorias. Haz una lista de todos tus logros y revísalos para aumentar la motivación y medir la magnitud del trabajo que has realizado.Todos tenemos necesidades emocionales. 

El objetivo tampoco es prescindir completamente de los demás, sino vivir en equilibrio, en armonía con el mundo que nos rodea con la intención de ser uno mismo, y no por la necesidad y la dependencia.

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