“Amor líquido”: la mercantilización del amor en el siglo XXI

El amor líquido es la filosofía romántica dominante de nuestro tiempo.

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Amor líquido
Foto: Instagram/@sinto.palavras

Lo más probable es que hayas oído hablar del sociólogo polaco, Zygmunt Bauman y su concepto de “amor líquido” en algún momento de tu vida. El dicho no puede ser más gráfico; amor líquido, una imagen que es la metáfora perfecta de algo habitual en nuestra sociedad: la fragilidad de las relaciones sentimentales

Amor líquido: definiendo el concepto

Esto es propio de la sociedad de la información y del consumo en la que nos encontramos. La gente valora más la experiencia actual, la libertad sin ningún tipo de atadura, el consumo ocasional y poco responsable y la satisfacción inmediata de las necesidades corporales e intelectuales. Todo lo que no cumpla el requisito de inmediatez, de “desechable”, se descarta.

El amor líquido, entonces, hace referencia a la fragilidad de los lazos sentimentales, alude a la necesidad de no enraizar afectivamente con las personas que encontramos en la vida, para permanecer desprendidos emocionalmente y así poder encajar en un entorno en constante cambio. 

Sin embargo, el amor líquido no sólo se refiere a nuestras relaciones con los demás, sino también a nuestra relación con nosotros mismos, ya que Bauman considera que vivimos en una cultura que se distingue por la “liquidez del amor propio” de los individuos.

Amar a los demás comienza contigo mismo

Mucha gente no entiende que es necesario amarse a uno mismo primero para poder amar profundamente a otra persona. Es una realidad que suscita muchas dudas y generalmente no es la base sobre la que se construyen muchas relaciones, en las que priman otros valores y necesidades que poco tienen que ver con el bienestar emocional.

Ésta es una de las debilidades de nuestra cultura, que nos empuja a tener pareja a pesar de que sería necesario que los individuos se conozcan y desarrollen su autoestima antes de buscar el apoyo emocional y sentimental de otro ser humano. Esto nos lleva a la dependencia emocional, es decir, a la aprobación y estima de los demás para mantener nuestra autoestima, lo que puede generar sufrimiento y malestar.

Amor líquido en la cultura individualista

En muchos casos, la cultura occidental no nos exige crear lazos de confianza a largo plazo y muchas personas tienen grandes dificultades para sentirse cuidadas y amadas. Esta tendencia a no crear relaciones duraderas se explica por la gran responsabilidad y trascendencia que ello supondría, un “tropiezo” que no estamos motivados a asumir .

También puede deberse al miedo de sentirse engañado o herido. El miedo al amor o la filofobia nos paraliza y evita todo lo que parezca compromiso, lo que nos impide crear relaciones sólidas y profundas.

Conexión líquida vs amor a largo plazo

Zygmunt Bauman desarrolló en sus numerosos ensayos varias teorías y reflexiones sobre el amor en nuestro tiempo. Dijo que las relaciones románticas tienen más que ver con la atracción física que con una conexión profunda a un nivel más personal. 

Son relaciones marcadas por el individualismo de ambos miembros, en las que el contacto es fugaz, y esto se sabe de antemano, lo que aumenta su relación esporádica y superficial. Un amor que nació para ser consumido, pero nunca para ser sublimado.

La idea de amor líquido de Bauman destaca el individualismo de nuestras sociedades, la búsqueda constante de la gratificación inmediata de nuestros deseos, las experiencias descartables y la mercantilización de las relaciones personales

De ahí la noción de amor líquido, en el sí de una sociedad que no quiere mostrar emociones fuertes y duraderas, sino que prefiere saltar de flor en flor en busca de placeres efímeros e inofensivos. Así es el modo multitarea aplicado al mundo de las relaciones.

El mundo virtual y su influencia en el surgimiento del amor efímero

Quizás la irrupción de las redes sociales y las nuevas tecnologías hayan jugado un papel en la consolidación de esta tendencia de la que muchas personas han sido víctimas. Vivimos en un mundo en constante cambio, donde lo virtual y lo real se fusionan con una facilidad sorprendente.

En ocasiones esto puede llevar a las personas más sensibles a la desesperación, pues el ritmo de vida acelerado hace que nos resulte extremadamente difícil conectar con otras personas a nivel emocional.

Causas del amor líquido

  • Inseguridad: Una de las causas del amor líquido es la inseguridad y la falta de autoestima. Si no nos vemos plenamente capaces y dignos de tener una relación seria, leal y profunda, difícilmente encontraremos a alguien que quiera tener una relación cercana con nosotros.
  • Baja autoestima: Tras el punto anterior, la inseguridad y la baja autoestima son dos caras de una misma moneda. Si sólo buscamos satisfacer temporalmente nuestra necesidad de relación, es porque no tenemos la madurez emocional suficiente para llegar a un contacto profundo con la persona que nos atrae. No queremos poner en jaque nuestro bienestar emocional entregándonos demasiado rápido a alguien, lo cual está bien, pero puede perjudicarnos si llevamos la situación al extremo y anteponemos el pectoral a los demás.

En cambio, si tenemos confianza en nosotros mismos, podemos ir avanzando poco a poco, notando los deseos de la otra persona y logrando desarrollar buenos sentimientos de manera recíproca, con relaciones más duraderas y estables. El compromiso bien entendido nace de la unión de intereses y gustos, y también de la ternura que se profesan las dos personas.

  • Esclavitud: Si queremos ser más felices, dice Bauman, debemos inspirarnos en dos valores universales: la libertad y la seguridad. Salir de la esclavitud es reconocer que los dos valores mencionados deben convivir en armonía. Es la clave del amor y una de las máximas del trabajo de una pareja sentimental.

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