Mindfulness infantil: 5 sencillos consejos para enseñar a tu hijo a meditar y relajarse

Los niños llevan la meditación en la sangre. Y a menudo son incluso mejores estudiantes que los adultos.

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Mindfulness infantil
Foto: Pexels

Los más chicos de la familia respiran naturalmente por el vientre y practican, de forma inconsciente, el mindfulness infantil de una manera espontánea, disfrutando del momento presente y maravillándose del mundo que les rodea cuando tenemos que esforzarnos por conseguirlo.

Sin embargo, siguen siendo niños. Por lo tanto, la práctica de la meditación debe adaptarse a su corta edad. Para lograrlo, debes de seguir 5 consejos que te daremos para involucrar a tu pequeño o pequeña en tus sesiones.

5 consejos para alcanzar el mindfulness infantil

  • Ofrece sesiones cortas

Los niños tienen más dificultad para mantenerse concentrados e inactivos durante largos períodos de tiempo. Así que no los obligues a meditar durante horas. Charlie Knoles, profesor de meditación, sugiere al sitio mindbodygreen adaptar la duración según la edad del niño. Así, un niño de 4 años practicará 4 minutos al día y el doble de tiempo que un niño de 8 años. La relajación al principio y al final de la sesión también es fundamental para ellos, como para ti.

  • Haz que la práctica sea divertida

Hay trucos para hacer que la meditación sea más divertida y placentera. El entrenador de meditación ofrece así a sus pequeños discípulos ahuecar sus manos, imaginando que es una copa y soplar en ella como si su aire fuera agua para llenar su copa. Este método permite que los niños se concentren en su respiración.

  • Ayúdalos a mantener la calma

Los niños y las niñas suelen alterarse ante situaciones que, a los infantes les causa ansiedad; para esto, deberán calmarse más rápido, por lo que debes de mostrarte alegre y orgulloso/a de él o ella. Luego invítalo a tomar algunas respiraciones profundas para enviarle el mensaje a su cuerpo de que está tranquilo y relajado.

  • Haz de la meditación una rutina de todos los días

Al verte meditar con regularidad y saborear de este momento, tus hijos querrán comenzar a hacerlo más fácilmente. Introduce la meditación en la planificación de tu día y practica en familia. Depende de ti si prefieres hacerlo cuando te despiertas, por la noche antes de la tarea o justo antes de una siesta.

  • Sé flexible

El niño o la niña puede estar de acuerdo con convertirse en un aspirante a meditador, pero aún es un niño. Entonces, si tiene problemas para quedarse quieto, concentrado en su respiración, sin hablar por más de 30 segundos, sugiérele que camine por la habitación mientras juega al rey del silencio y cuide de respirar completamente. ¡La meditación se convertirá así en un juego de niños!

De ahora en adelante, podrás disfrutar de este momento tan especial para ti, con tu o tus pequeños. Seguro, será el comienzo de un estilo de vida para tu hijo o tu hija. 

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