4 consejos para mejorar tu asertividad en el aspecto personal y laboral

Conseguir asertividad en tu vida es posible con estos datos

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Consejos de asertividad
Foto: Canva

La asertividad es definida como la habilidad de expresar nuestras inquietudes o deseos de manera precisa, amable, franca, directa y adecuada. Consiguiendo decir abiertamente nuestro objetivo sin que esto afecte a los demás, así también la asertividad manifiesta la toma de decisiones firmes y la aptitud de poner límites cuando algo no nos conviene.

Tener asertividad tiene mucho que ver con saber pedir, negarse, negociar, pero también implica ser flexible para poder conseguir lo que se quiere, respetando los derechos del otro y expresando nuestros sentimientos de forma clara. Esto facilita la comunión con las relaciones sociales y familiares. Además permite una mejor evolución en tu desarrollo personal.

Entre más asertivo seas, la gente te respeta más en todos los aspectos, porque tu proyectas lo mismo. Para ser asertivos es necesario estar en alineación con tu yo central y decir tu verdad. No necesitas justificar o probar nada, sólo expresarte tranquilamente y sin titubear. De hecho, los primeros indicadores de las personas asertivas son: saber decir no, preparar lo que vas a decir y controlar y canalizar bien tus emociones.

Hay personas que saben dirigirse dentro de la asertividad con facilidad; sin embargo, si no eres una de ellas hay maneras para ir trabajándola y aquí te damos unos consejos para ponerla en marcha.

4 consejos para tener asertividad

  • Pon límites

Las personas asertivas son capaces de establecer límites de manera razonable, clara y educada, pues han identificado las situaciones que los hacen sentir cómodos y las que no. Así que usan esta herramienta para decir que no, incluso a las personas que aman, pues no es una falta de respeto, es saber qué situaciones son convenientes y cuáles podrían arruinar una relación de cualquier tipo.

A veces poner límites da un sentimiento de culpa porque te apropias de lo que los demás necesitan, pero si saber que tú no puedes dárselo es mejor negarse. Las personas a tu alrededor podrían no entenderlo a la primera, pero con el paso del tiempo lo harán.

Por ejemplo: si tienes ganas de pasar tiempo sola y alguien insiste en verte, debes tomar la decisión de poner límites, diciendo que hoy no tienes ganas de salir, ni de estar  acompañada, que has preparado unos planes para concretar ciertas tareas contigo misma. Y si lo postergas estarás de mal humor y los demás no merecen tenerte así.

Claro que en este proceso para ser más asertiva encontrarás muchos obstáculos y sabotajes, incluso de ti misma, pero trata de tomar las cosas con firmeza y piensa exactamente en lo que quieres conseguir y no pierdas de vista la meta. Las personas que realmente te conocen y aman te entenderán perfecto y respetarán cualquier tipo de decisión que tomes.

  • Lenguaje corporal

El lenguaje corporal lo es todo cuando se trata de comunicación asertiva. Así que una buena postura es uno de los aspectos más esenciales. Encorvarse envía un mensaje de inseguridad, así como las personas que evitan el contacto visual.

Presta mucha atención en tu cuerpo, cómo lo usas cuando hablas, eso demuestra seguridad en ti misma, así que tomar consciencia de los vicios como tocarse el cabello por nervios, mover mucho las rodillas, hablar bajito etcétera, generan desconfianza en la gente con la que te relacionas.

Comunica que estás segura de ti, y a las personas les resultará mucho más difícil aprovecharse de ti si hablas claro.

  • Piensa en soluciones

A veces cuando nos encontramos en un problema lo único a lo que nos dedicamos es a echar culpa a todo el mundo; sin embargo, bien dice el dicho “no te preocupes, mejor ocúpate”, con esto te queremos decir que cuando te enfrentes a un conflicto en vez de buscar y “rascar” en el problema, enfócate en generar soluciones.

Ser directa y no meterse en chismes que embrollan más es la respuesta, así que si escuchaste, por ejemplo que alguien está hablando mal de alguna compañera o de otra persona, no tengas miedo de dar una opinión que lleve una solución. Interfiere y di “Yo creo que no es positivo que hablemos de alguien que no se encuentra en la sala, lo mejor sería que cuando venga la compañera le preguntemos directamente”

Eso crea un ambiente primero de tensión, pero que con el paso de los minutos será partícipe de conciencia para todos los que te escucharon nunca más hablen mal de nadie enfrente de ti y no te harán cómplice, además ganarás una buena relación con la persona que defendiste sutilmente empleando un punto crítico y una solución.

  • Declara tu “yo”

Envía mensajes que en donde no aludas directamente a la otra persona. Si ves que algo anda mal o no te parece, colócate en el centro del asunto sin faltar al respeto y sin acusaciones directas:

En lugar de decir “te equivocaste por olvidar apagar la luz”, cambialo por “Me siento mucho mejor cuando apago las luces porque el recibo llegó muy alto la vez pasada y además se colabora con el medio ambiente”.

Al hacer cualquier tipo de comentario recuerda que debes priorizar el respeto y que la otra persona no se sienta agredida. Eso también se regresa y eso es lo que cosecharás.

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