Las Hijas del Anáhuac: el primer periódico escrito y dirigido por mujeres en México

La voz de las mujeres mexicanas surgió hace 148 años.

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Hijas del Anáhuac
Foto: Instagram/@americalatinadecimononica

En 1539 llegó a América Latina la imprenta y con esto, un montón de sueños que poco a poco se harían realidad. Las Hijas del Anáhuac fue uno de ellos; considerado como el primer periódico que trataba temas femeninos y eran escritos por mujeres estudiantes que iban de la mano orgullosas de sus profesoras. 

Pese a la poca voz que en aquel entonces se les daba a las mujeres, el diario femenino retomó y abrazó temas que antes eran escritos por hombres, aún tratándose de intereses del género opuesto. No obstante, la literatura y la poesía contaban con nuevos talentos que estaban ansiosas de llevar sus pensamientos y escritos más allá de sus cabezas.

Las Hijas del Anáhuac

Poco se ha hablado de este diario, el cual es considerado por muchas historiadoras como el primero en ser escrito y dirigido por mujeres en México. Surgió un 19 de octubre de 1873 (época porfirista) y fue un proyecto creado por las alumnas de la Escuela de Artes y Oficios para Mujeres

Una de las principales razones que las llevaron a crear su propio periódico fue por el hartazgo que en aquel entonces tenían en contra de los escritos dirigidos para ellas, pero que eran redactados por varones, quienes aseguraban que las mujeres pasaban más tiempo frente al espejo que leyendo o que eran poco inteligentes.

No obstante, la libre expresión para ellas aún tenía obstáculos, por lo que las autoras se vieron obligadas a usar seudónimos en náhuatl para que sus identidades no fueran reveladas. 

El periódico femenino se publicaba una vez cada semana y tenía un costo de 25 centavos. Aunque únicamente tuvo un tiempo de vida de tres meses, se sumergieron en contenidos profundos como: cuentos, poemas y narraciones, de acuerdo con lo que explicó en distintos estudios sobre las mujeres y la prensa de México la periodista Elvia Hernández Carballido

“Todavía no se puede colocar nuestro periódico en el número uno de los otros muchos que honran la prensa mexicana; pero… ¡Quizá más tarde!… ¡Tal vez en la década de nuestra vida, se recordará con placer, que unas pobres hijas de México, deseosas del progreso de tu país; no descuidaron (aún a costa de muchos sacrificios) contribuir con sus humildes líneas, para lograr la emancipación de la mujer! Quizá entonces, este periódico que es hoy un insignificante botón de la corona que ciñe la literatura de nuestra patria, forme una de sus más fragantes flores. Tal vez dentro de un tiempo, habrán otras jóvenes que siguiendo nuestro ejemplo, se lancen al difícil camino del periodismo, afrontando todas las espinas que en él se encuentran”, escribieron las colaboradoras del semanario femenino.

Julia Tuñón se encargó de recopilar algunas de las publicaciones de Las Hijas del Anáhuac, las cuales después se analizaron en su libro “Voces de las mujeres . Antología del pensamiento feminista mexicano, 1873-1953”

“Las editoras de Las Hijas del Anáhuac buscaban la valoración de las mujeres y participaban de un concepto idealizado de lo femenino, común en la sociedad de su momento”

A diferencia de los otros diarios que ya eran reconocidos en el país, las autoras de los escritos del periódico, compartían relatos íntimos que sirvieron para que pudieran reflexionar sobre el sentir y el vivir de las mujeres en un mismo contexto.

“La mujer es un ser nacido para gozar; sin embargo, su corazón guarda siempre una historia de amargura: su abnegación toca a lo infinito. ¡Cuántas veces asoma a sus labios la sonrisa y su corazón vierte llanto! pero el mundo cruel no la comprende. Al mirar en su frente una guirnalda de flores, ignora que lastiman su pecho las punzantes espinas del infortunio. El mundo siempre censura la más sencilla de sus acciones, buscando un motivo para ridiculizarlas”, escribió “Papatzin” en el Tomo 1, No. 2, del 26 de octubre. 

El poco tiempo de vida que tuvo este diario fue suficiente para impulsar a otras mujeres a escribir y hacer críticas sociales sobre el lugar que ellas tenían. Uno de los ejemplos más claros es cuando surgió el movimiento obrero; muchas mujeres, entre las que se encontraban Juana “La Progresista” o Julia Montero, escribieron una publicación en El Hijo del Trabajo acerca de la esclavitud femenina o la emancipación de la mujer.

Tras una década después del nacimiento de Las Hijas del Anáhuac, comenzaron a nacer otros periódicos dirigidos a la población femenina. Entre los más destacados se encontraban: El Álbum de la mujer, quienes desde un punto crítico radical exponían situaciones de la sociedad. 

Así como éste, también vieron la luz otros proyectos similares, pero dirigidos por hombres en los que se escribieron textos como: La buena ama de casa o Los secretos del tocador

De acuerdo con La Crítica, fue en 1887 cuando Laureana Wright echó a andar Las Violetas del Anáhuac, un proyecto que contó con la participación de otras mujeres para redactar poemas, cuentos, ensayos sobre ciencia, política, historia, religión, pedagogía y sobre la condición social de las mujeres. 

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