¿Tu gato te ataca demasiado? Identifica el origen y aprende cómo reaccionar

Por mucho que pueda ser una adorable bolita de pelos, en ocasiones pueden atacarte por sorpresa.

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Foto: Unsplash

Un gato nunca será agresivo sin ninguna razón. Si bien, las causas pueden ser diversas, en el caso de un gato agresivo es importante identificar la causa de la agresión, porque puede provenir de un malestar más o menos importante de tratar, o de un simple problema educativo.

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El gato, un animal nervioso

Primero hablemos de una situación típica. Estás sentado en tu sofá, tu gato está en tu regazo y lo estás acariciando. Desde tu punto de vista, estás pasando lo que crees que es un momento de complicidad y relajación, hasta el momento en que empieza a rascarte violentamente la mano, a morderte o incluso a escupirte.

Si uno pudiera pensar eso, esta agresión no surgió de la nada. De hecho, el gato es un animal muy nervioso, y esto en el sentido fisiológico. Es posible que lo hayas estado acariciando durante un tiempo al punto de enfadarlo o en un área sensible.

Estas zonas suelen estar ubicadas a lo largo de su columna, así como en la cola, zonas que se encuentran muy nerviosas, pero no todos los gatos pueden apreciar que los toquen en un área específica. A algunos gatos, por ejemplo, les encanta que les rasquen el estómago, mientras que otros lo odiarán.

Para aprender a detectar y, por tanto, anticipar estos ataques, sólo necesitas estar atenta. Antes de la agresión, lo más probable es que tu gato te haya enviado señales de los que no te diste cuenta:

  • Cuando te aparta la mano con la pata: es una señal más que evidente de que tus caricias lo están molestando y que, por tanto, hay que detenerlo.
  • Cuando mueve la cola: de hecho, algunas personas se mezclan con los perros, que mueven la cola cuando están felices. Para el gato es todo lo contrario, si mueve la cola significa que está molesto o que algo le desagrada.
  • Si puedes sentir que el gato se pone rígido: y especialmente al nivel de sus patas traseras, algo anda mal con él. En el mejor de los casos, se está preparando para irse y, en el peor, para atacarte.
  • Si las orejas del gato sobresalen: hacia adelante o hacia los lados, algo le molesta porque un gato relajado tiene las orejas abajo.

Un mal destete

Un gatito no tiene que quedarse con su madre durante tres meses por nada. Incluso si el destete alimenticio (el momento en que deja de amamantar a su madre y comienza a comer croquetas) termina a los dos meses, el destete conductual no ha terminado. Así, un gato alejado demasiado pronto de su madre puede a veces ser agresivo porque no habrá aprendido a regular su agresividad. En resumen, simplemente carecerá de educación.

Para estos gatos, se necesitará paciencia y educarlos tu misma. Cuando te ataque di “no” en voz alta para impresionarlo. Debería darse cuenta gradualmente de que esta actitud es mala. Si tienes demasiados problemas para regular su agresividad, también puedes llamar a un conductista.

Malos hábitos

Algunos gatos se vuelven agresivos sin darse cuenta, porque para ellos, es sólo un juego. Por lo tanto, será necesario evitar acostumbrar a un gatito a jugar agresivamente, porque una vez adulto, también lo tomará como un juego, y lo que tomarás por una agresión será en realidad un intento de diversión.

Para evitarlo, acostumbra a tu gatito a jugar con juguetes, una pelota o un simple trozo de cuerda, no importa siempre que asimile el juego con un juguete más que con una parte de tu cuerpo.

Sufrimiento físico

Los gatos son animales que no comunican su sufrimiento. Si tu gato comienza a escupir, arañar o incluso morderte cuando lo tocas en un lugar específico, es posible que sienta dolor. Esto puede ser, entre otras cosas, osteoartritis o un problema de la piel.  En cualquier caso, no dudes en consultar a un veterinario.

Un trauma

Algunos gatos que han tenido experiencias traumáticas pueden ser agresivos si se desarrolla una situación similar a la de su trauma. Por ejemplo, si ha vivido una situación de fuerte violencia en una pareja, que puede llegar a afectarle, una simple discusión puede hacer que entre en pánico al recordarle ese trauma, y ​​hacerlo violento por miedo a revivir ese momento.

En este tipo de casos, tendrás que tranquilizarlo, hablarle en voz baja y acariciarlo si lo acepta (y sólo si él quiere, nunca debes forzar a un gato asustado), y posiblemente consultar a un conductista si esta reacción se repite con demasiada frecuencia.

Una edad muy avanzada

La vejez a veces trae mucha miseria. Si en el ser humano algunas personas que han llegado a una edad muy avanzada pueden tener discapacidades mentales, llegando a veces incluso a la violencia, lamentablemente lo mismo les puede pasar a nuestros compañeros felinos.

Es bastante raro que esto suceda, pero un gato puede volverse muy agresivo casi de la noche a la mañana, ya que algunas conexiones neuronales ya no se establecen debido a la vejez. Es posible que simplemente ya no te reconozca y, por lo tanto, te tenga miedo, o simplemente haya perdido la cabeza. Lamentablemente, no existen soluciones reales en estos casos. Sólo tienes que ser paciente con él, ser gentil y amable, y llevarlo a ver a un veterinario, porque seguramente necesitará tratamiento.

Ahora sabes cómo reconocer las raíces de una agresión proveniente de un gato y cómo actuar en consecuencia. Recuerda especialmente que un gato nunca es agresivo por casualidad, siempre busca el origen, y sobre todo nunca respondas con violencia, eso solo empeoraría las cosas.

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