¿Por qué nos cuesta separarnos de personas que nos dañan?

El apego, la codependencia y falsas creencias son razones de esto.

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Representación de relación tóxica
Foto: Unsplash

Sostener relaciones tóxicas, sean amorosas, amistosas o laborales, es algo común para millones de personas en el mundo, pero la pregunta sigue siendo: ¿por qué nos cuesta tanto trabajo separarnos de personas que nos dañan?

Desde un enfoque lógico, todos (seguramente) pensamos que si una persona nos llega a hacer daño, de inmediato nos apartaremos de ella y seguiremos con nuestra vida, punto. Sin embargo, cuando eso sucede, muchos permanecemos por días, meses, años, al lado de quien nos lastima.

La razón más rápida por la que nos cuesta separarnos de las personas que nos dañan es el apego, una necesidad básica humana, de acuerdo con Thomas G. Fiffer, autor de Why It Can’t Work: Detaching from Dysfunctional Relationships to Make Room for True Love.

“El apego se siente seguro por su propia naturaleza, porque estar solo es lo contrario: solo, inseguro y desesperado. Si transformamos la soledad en soledad, podemos encontrar fuerza en la independencia, la autosuficiencia y la resiliencia, pero la mayoría de las personas anhelan los sentimientos de seguridad emocional y física que genera estar con una pareja”, indica Fiffer.

El problema surge, señala, cuando nos relacionamos con una persona insegura, con el deseo o la necesidad de hacernos daño para tranquilizarse, que antepone sus necesidades a nuestros mejores intereses y que confía en nuestro apego para permitirse un comportamiento poco saludable.

A veces queremos tanto ver las cosas de cierta manera que cerramos los ojos a lo que realmente es. Podemos saber que alguien es malo para nosotros y aun así anhelarlo. Las cosas que amamos se convierten en una parte esencial de quienes somos, y eso nunca desaparece realmente.

Lamentablemente, volvemos corriendo hacia las personas que nos lastimaron porque los seres que tienen el poder de lastimarnos suelen ser quienes más nos preocupan y/o amamos.

Otra razón por la que permanecemos en relaciones dolorosas y dañinas es nuestra creencia en lo que llamamos “amor incondicional”: tenemos que amar a alguien si nos lastima porque no podemos imponer condiciones al amor, como negarnos a tolerar el abuso.

Sí, no poder separarnos de las personas que nos dañan tiene un trasfondo emocional fuerte, con el cual tenemos que romper para poder sin apegos, codependencias y felizmente.

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