La historia y origen del vino

La primera vez que descubrieron el jugo de la vid fue desde el Paleolítico.

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El vino, como ninguna otra bebida alcohólica, ha sido inspiración de arte y también ha servido de aliento para grandes artistas. Es además, tan antigüa como la misma civilización.  Aunque, como el origen de cualquier bebida o comida, hay muchas teorías alrededor de su surgimiento, durante una convención en las bodegas de Robert Mondavi se analizó la hipótesis sobre su origen desde el Paleolítico y hubo un común acuerdo sobre este momento como el inicio del vino.

La historia del vino, según esta conclusión elaborada en 1991, se sienta cuando los recolectores (también cazadores) del Paleolítico se encontraron con las bayas del vid silvestre en el sur del Cáucaso –la región divisoria entre Europa y Asia– . Fascinados por su dulce sabor, comenzaron a recolectarlas y guardarlas en sus cuevas para cuando escasearan los alimentos en el invierno. Es así como descubrieron cómo se transformaron en pasas y el sabor también fue de su agrado.

 

Además, se dieron cuenta –al igual que otros animales, como aves, que también empezaron a recolectarlas–  que el sabor de la fruta se volvía más intenso con el tiempo. Es por eso que comenzaron a dejarlas por mayor tiempo dentro de la cueva. 

Las primeras pepitas encontradas Cáucaso 5000 a.C. no eran prueba suficiente del origen del vino que va íntimamente relacionado con la evolución de la viticultura. No obstante, se encontraron algunos artefactos en Georgia, Armenia y Azerbaiyán. Se cree que la atracción por el jugo en sí mismo se debió a la explosión de las uvas a causa de la fermentación alcohólica que se inicia al interior del grano. 

El alcohol conseguido por la uva, aunque fuera en muy poca medida y grado, debió ser un efecto fascinante para aquellos primeros seres humanos en probarlo. Era la primera vez que conocían una bebida que produjera aquellos efectos.

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